MOMENTO
2: PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ÉTICO GENERAL
Según lo leído en el texto sugerido por nuestro
director de curso, cito textualmente un gran párrafo hecho por Ignacio Uribe
López:
“Nuestra
realidad actual tiene, entre muchas, dos situaciones que afectan negativamente
la moral ciudadana: una historia de violencia e intolerancia en la búsqueda de
nuestra identidad como nación y una acomodación a la cultura global que nos
inscribe en una sociedad que en su acontecer cotidiano se ve afectada por una
actitud generalizada de frivolidad, aceptada como modélica y que desemboca en
la banalización de los valores tradicionales que reflejan nuestra comunidad,
cuya crisis real, es una crisis del sentido de su existencia como humanidad. De
la primera realidad enunciada, surge la creencia de que la única forma o quizá
la más efectiva de consolidar la convivencia ciudadana pasa obligatoriamente
por la conversión o por la eliminación de quien es diferente, actúa diferente o
piensa diferente. La historia nacional está llena de ejemplos y obviamente de
fracasos en la solución esperada. La segunda realidad se manifiesta en la poca
cohesión social y el bajo sentido de pertenencia.”
De la cual escogeré 2 temas de vital importancia en
nuestra sociedad colombiana:
LA VIOLENCIA
Desde tiempos de la Colonia hemos vivido entre
violencia y violencia, lo que ha generado una cultura deshumanizada, lo que se
he visto reflejada en lo que somos hoy día. Los valores se han ido perdiendo sistemáticamente
por la intolerancia hacia el otro, por el que piensa y es diferente. Desafortunadamente
es un legado de los españoles, el cual nos ha sido imposible dejarlo a un lado,
por eso en ocasiones no nos importa la vida de los demás con tal de salir
airoso en cualquier circunstancia.
Cuando llegaron los ibéricos su objetivo era “civilizar”
a los nativos por pensar y hablar diferente, pasando por encima de sus
creencias autóctonas sin el más mínimo
respeto denominándoles “salvajes” y se oponían eran exterminados ya que al ser
unos “animales” no poseían “alma”, por tanto era válido matarlos; todo con la
complacencia de la Iglesia Católica. Desde esa época ya estaba deshumanizado el
mundo.
Hoy en día el panorama no ha cambiado mucho en
Colombia, la crisis de valores ha hecho que cualquiera que desee obtener algo
pase por encima de los derechos de los demás. No hay respeto a las reglas ni a
las leyes humanas. Es normal que el más poderoso elimine al que piense
diferente porque lo considera “un estorbo” en el camino de sus ambiciones.
Ni hablar de la cruenta guerra civil que hemos
vivido por más de 50 años y que se vivió épocas negras en la historia de
nuestro país, recrudeciendo aún más la violencia con delitos atroces y
repudiables, algo que va en contra de
los Derechos Humanos. Nunca ha habido respeto a la vida humana por parte de los
actores del conflicto armado. La esperanza de la reconciliación y perdón ha
existido por mucho tiempo, pero hay una
palabra que no deja esto se cristalice: impunidad.
BAJO SENTIDO DE PERTENENCIA
Cito textualmente lo dicho por Ignacio Uribe López
acerca de este tema:
“Es
cierto que en múltiples casos la cultura artística, en muchas de sus
expresiones de profunda raigambre popular, manifiesta un auténtico arte que
recoge el alma nacional, pero la frivolidad cultural ignora en las más de las
veces este reflejo de autenticidad y lo caricaturiza con enunciados tópicos y
vulgares. Si fuéramos más conscientes de su valor se nos abriría una puerta, un
camino que nos ayude a identificarnos como comunidad nacional y que sirva de
cimiento para una cultura que tenga la fuerza de ser un vínculo social
incluyente y total.”
De acuerdo con lo dice Uribe López, a eso le sumo el
fanatismo por imitar lo extranjero, y se ve en la forma de vestir de los
jóvenes hoy día, ni hablar de la música que se escucha por todos lados, incluso
más que lo autóctono. Se debe valorar lo nuestro porque es lo que nos hace una
nación pluriétnica y muy rica. Es la base para construir una nación que debe
estar unida para fortalecer nuestra identidad ante el mundo y no dejarla
desaparecer para sentirnos orgullosos de lo nuestro.
Fuente:
López,
I. (2011). ÉTICA URBANA. LA CONSTRUCCIÓN DE UN ÊTHOS CIUDADANO. Escritos, 19(42), 123-142.
Recuperado de: http://bibliotecavirtual.unad.edu.co:2162/openurl?sid=EBSCO%3aedb&genre=article&issn=01201263&ISBN=&volume=19&issue=42&date=20110101&spage=123&pages=123-142&title=Escritos&atitle=%C3%89TICA+URBANA.+LA+CONSTRUCCI%C3%93N+DE+UN+%C3%8ATHOS+CIUDADANO.&aulast=L%C3%B3pez%2c+Ignacio+Ren%C3%A9+Uribe&id=DOI%3a&site=ftf-live
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